¿Tu te pinchas?
A pesar del título este post no va a tratar sobre la heroina, sino sobre otro tipo de agujas más saludables.
Hace unas semanas me sorprendí a mí mismo sobre una báscula comprobando el peso de mi apabullante personalidad. No me entendais mal, no soy de esos locos por la figura, pero la inminencia de los tres dígitos hizo saltar la señal de alarma que se activa cada dos o tres años y decidí ponerme a dieta.
En fin, ya sabeis lo que es la dieta, hambre, debilidad, ... Hasta llegar a un punto en que sólo se puede seguir perdiendo peso si se pasa a la segunda fase: la amputación, ...
El caso es que aprovechando que estoy en China y como había escuchado elogiosos comentarios sobre los tratamientos de acupuntura, decidí ponerme en manos de los especialistas del pinchazo para seguir mi adelgazamiento por medios menos traumáticos que el hachazo.
La clínica me la recomendaron varios de los miembros y miembras de la comunidad hispano parlante de Suzhou. Uno de ellos ha perdido hasta 20 kilos con estos tratamientos, así que armándome de valor decidí aprovechar esta semana de asueto (la semana del 1 de mayo es fiesta, camaradas) para comezar con las visitas que deben ser continuadas al principio.
El método es el siguiente:
Primero te quedas en gayumbos sobre una camilla y se acerca una enfermera muy simpática y te dice en perfecto español:
- Hola, me llamo Lola
Pronto te recuperas del estupor y reconoces la labor magisterial de las mejicanas enseñando nuestro idioma a las enfermeras.
La tal Lola quizá quiso ser entomóloga en su juventud, pero asustada del tamaño de las mariposas y las libélulas en estas latitudes, verdaderos pterodáctilos de colores, decidió clavar sus agujas en víctima más colaboradoras.
Tras el breve saludo, se lanza a clavarte agujas hasta en número de 53 por todo el cuerpo: Brazos, piernas, barriga, ...
Allí donde la grasa campa por sus respetos la aguja entra sin notarse, pero en tobillos, espinilla y antebrazo, Lola ejerce su maestría hasta clavar bien la aguja en el tendón y en el nervio, y, sí amigos, no nos engañemos, eso duele.
Para soportar el dolor me llevo el mp3, me pongo las canciones más cañeras que tengo e intento abstraerme de las evoluciones de Lola que no pierde en ningún momento la sonrisa.
Una vez "señalizao" con las agujas elige estratégicamente unas cuantas para aplicarlas a un instrumento malvado, que habría hecho las delicias de cualquier psiquiatríco de posguerra, y te conecta a un nivel creciente de descargas eléctricas que convierte tu musculatura en un saltimbanqui caótico.
Luego se va y te deja "clavao" a la camilla sin poder mover ni un dedo, a riesgo de sufir indeseados pinchazos en los lugares más inesperados de tu anatomía, y solo vuelve de vez en cuando a dar un par de vueltas a las agujas (Diossssssss) y, supongo, a comprobar que el aparato de las descargas no te ha achicharrado.
Tras una hora de inmovilidad absoluta, vuelve y, con la misma sonrisa, te libera del mordisco de las agujas y te deja en manos de Falic, ...
Falic, con nombre misterioso de resonancias mauritanas y algo viriles también, es la enfermera de los masajes, dotada por la providencia de unas paradójicas manos, grandes y fuertes como de pelotari y sensibles como de pianista polaco. Falic no habla ni español ni inglés y ni falta que le hace. Sin mediar palabra te pone sus manazas encima que te cubren como una manta y te sacude un masaje adelgazante que te cagas, y no es esta una hipérbole de mal gusto, sino una descripción literal del efecto del masaje.
Cuando han acabado contigo, te dan un té
- No, si a mí el té ni fú ni fá, ¿no tendrías una cocacola light? - You drink - Vale vale, glupss
Y una pastillita de un alga llamada espirulina (vaya nombre más cachondo) y que ya he comprobado en internet que no es mortal.
También te largan un papelote con una dieta que hay que seguir. Esta dieta impone condiciones leoninas como no comer carne (sólo pescado y verduras) y algo disparatadas en plan gremmlins como no comer nada después de las 20 horas. Evidentemente si sigo esta dieta moriría en cuestión de días, así que he decidido seguir con una dieta de esas de comer poco y a ver a dónde llegamos.
Bueno, pues así doce veces, al menos es lo que dice el bono que he comprado por 50 euros, no sé si mi anatomía lo soportará hasta el final ya os iré informando.
¿Los resultados?
He ido 3 veces y he perdido kilo y medio, con lo que estoy en la media de los que dicen que se pierde medio kilo por sesión. Quizá lo mejor es que lo que más se pierde es volumen con lo que el resultado es más agradecido. Además el alga ese saciante te quita el hambre de verdad (o al menos lo arrincona) y eso sí que se agradece en una dieta.
En fin, ya está bien de rollo, una aventura más que hay que vivir a este lado del mundo.
Vale.
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Por antonio y marisa - 1 de Mayo, 2008, 8:22, Categoría: General
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